jueves, 18 de septiembre de 2008

FÚTBOL, LA GUERRA O LA FIESTA (2/6)

El barón Pierre de Coubertin, fundador de las olimpíadas modernas, había advertido: "El deporte puede ser usado para la paz o para la guerra".
Al servicio de la guerra mundial que estaban incubando, Hitler y Mussolini manipularon el fútbol. En los estadios, los jugadores de Alemania y de Italia saludaban con la palma de la mano extendida a lo alto. "Vencer o morir", mandaba Mussolini, y por las dudas la escuadra italiana no tuvo más remedio que ganar las Copas del Mundo en 1934 y en 1938.
"Ganar un partido internacional es más importante, para la gente, que capturar una ciudad", decía Goebbels, pero la selección alemana, que lucía la cruz esvástica al pecho, no tuvo suerte. La guerra de conquista vino poco después; y el delirio de la pureza racial implicó también la purificación del fútbol: trescientos jugadores judíos fueron borrados del mapa. Muchos de ellos murieron en los campos alemanes de concentración.
Años después, en América latina, las dictaduras militares también usaron el fútbol, al servicio de la guerra contra sus propios países y sus peligrosos pueblos. En el Mundial del '70, la dictadura brasileña hizo suya la victoria de la selección de Pelé: "Ya nadie para a este país", proclamaba la publicidad oficial. En el Mundial del '78, en un estadio que quedaba a pocos pasos del Auschwitz argentino, la dictadura argentina celebró "su" triunfo, del brazo del infaltable Henry Kissinger, mientras sus aviones arrojaban a los prisioneros vivos al fondo de la mar. Y en el '80, la dictadura uruguaya se apoderó de la victoria local en el llamado "Mundialito", un torneo entre campeones mundiales, aunque fue entonces cuando la multitud se atrevió a gritar, por primera vez, después de siete años de silencio obligatorio. Rugieron las tribunas: "Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar..."
Eduardo Galeano, escritor uruguayo

FÚTBOL, LA GUERRA O LA FIESTA (1/6)

Hace poco murió el hombre más viejo de Inglaterra. La vida de Bertie Felstead había atravesado tres siglos: nació en el siglo diecinueve, vivió en el veinte, murió en el veintiuno
Él era el único sobreviviente de un célebre partido de fútbol, que se jugó en la Navidad de 1915. Jugaron ese partido los soldados británicos y los soldados alemanes. Una pelota apareció, venida no se sabe de dónde, y se echó a rodar no se sabe cómo, entre las trincheras. Entonces el campo de batalla se convirtió en campo de juego, los enemigos arrojaron al aire sus armas y saltaron a disputar la pelota, todos contra todos y todos con todos.
Mucho no duró la magia. A los gritos, los oficiales recordaron a los soldados que estaban allí para matar y morir. Pasada la tregua futbolera, volvió la carnicería. Pero la pelota había abierto un fugaz espacio de encuentro entre esos hombres obligados a odiarse.
Eduardo Galeano, escritor uruguayo

martes, 16 de septiembre de 2008

FÚTBOL Y ESCRITORES (3/3): EN EL BANDO CONTRARIO

La historia no siempre es color de rosa. En el cuento 19 de diciembre de 1971, de Roberto Fontanarrosa, el viejo Casale ha decidido no volver a ver a su equipo, el Rosario Central: ha sufrido tantas veces en nombre de su Club que se encuentra al borde del infarto. Cuando iba al estadio, su equipo ganaba. Ahora el equipo no ha vuelto a ganar y un día una banda de jóvenes (la leyenda de Casale era ampliamente conocida en el barrio) lo secuestra y lo lleva como amuleto vencedor a las tribunas. El gozo de ver al Rosario puede más que la taquicardia. Casale disfruta el partido hasta que su equipo gana y él cumple su doble cita con el destino: muere en estado de gracia por contribuir al triunfo.
Se sabe que el fútbol produce alegrías funestas. También se sabe que algunos escritores no soportan este juego de multitudes. “Es feo estéticamente. Once jugadores contra otros once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos. Mucho más lindas que el fútbol son las riñas de gallos. Ocurren ahí nomás, al lado de uno, son ideales para miopes”, dijo en su momento Jorge Luis Borges. Aunque Borges no fue el único. Guillermo Cabrera Infante llevaba más de 25 años viviendo en Inglaterra y siempre conservó un particular desprecio por este deporte. La escasa tradición cubana podría justificarlo, pero los años en Inglaterra (en el templo del fútbol) anulan esa explicación. Sin embargo el escritor cubano llegó a afirmar: “Ese juego nefasto incita a la violencia porque es violento en sí mismo: se juega con los pies, y pocos movimientos hay tan feroces como el que supone dar una patada”, se lee en el libro Salvajes y sentimentales, del escritor español –e hincha furibundo del Real Madrid– Javier Marías.
En opinión de Marías, no existe un deporte más angustioso que el fútbol. El autor de Mañana en la batalla piensa en mí (un título, si se lo piensa un poco, que se podría aplicar fácilmente al deporte en cuestión) recuerda que es de las pocas cosas que lo hacen reaccionar hoy en día de la misma manera que reaccionaba cuando tenía diez años y era un salvaje. En este sentido –y ya para tratar de contrarrestar la angustia de este hincha madrileño–, hay unas palabras bastante elocuentes del escritor mexicano Juan Villoro (hincha furibundo, por cierto, del Barcelona): “El tiempo es el gran estratega del fútbol. El partido dura 90 minutos, una jugada ocupa unos cuantos segundos y cinco o seis jugadas definen el marcador. En otras palabras, el problema estriba en qué hacer con los 89 minutos restantes”.
por Luis Fernando Charry

FÚTBOL Y ESCRITORES (2/3): UN DELANTERO GORDO

En la historia de los escritores y el fútbol, no todos se han inclinado por esa posición bajo los tres palos. La idea de Soriano era jugar adelante y romper las redes. Un día, sin embargo, la rodilla falló y las lecturas de Raymond Chandler y Cortázar se mezclaron con la máquina de escribir: el resultado, tres colecciones de relatos y siete novelas.
En los tres libros de artículos periodísticos de Soriano –libros donde la literatura y la historia argentina y el recuerdo de su padre se funden– hay un apartado dedicado al fútbol. A la hora de tocar del asunto, Soriano tenía tantos atributos como Maradona en esa tarde de inspiración frente a los ingleses: el fútbol y la literatura, a veces, se compenetran y pueden albergarse dentro del mismo corazón. Así, hay relatos de partidos iniciáticos donde Soriano corre detrás del balón, descripciones terroríficas del penal más largo del mundo –con el estadio vacío–, perfiles de jugadores imborrables, con pinta de asesinos y con ganas de pelear un poco. Además, algunas historias de árbitros –esa suerte de editores dentro de la cancha– vendidos e insultados. Resumiendo: una mirada certera del fútbol que tanto desveló a Soriano, hasta el punto de que su último libro –Memorias del Míster Peregrino Fernández y otros relatos de fútbol–, publicado póstumamente, pretendía regresar a sus orígenes.
El título del libro alude a una de las leyendas del fútbol argentino que se haría famoso en Europa como creador del fútbol espectáculo. En esta disciplina, Peregrino Fernández fue partidario de poner en el terreno de juego (sobre todo si el equipo contrario iba ganando con evidente superioridad) doce jugadores. Incluso en aquella época que estuvo dirigiendo el Standard de Melbourne, el Míster no tuvo ningún inconveniente a la hora de enviar trece jugadores al campo: “nadie se avivó y ganamos seis a dos”, le contaba a Soriano mientras éste lo entrevistaba en un geriátrico cerca de Neuilly, en Francia, donde Peregrino Fernández pasaría sus últimos años.
En esta novela inconclusa, en el capítulo 16 (que a la postre sería el capítulo final), se lee lo que sigue: “Hay tres clases de futbolistas. Los que ven los espacios libres, los mismos que cualquier payaso ve desde la tribuna y los ves y te ponés contento y te sentís satisfecho cuando la pelota cae donde debe. Después están los que de pronto te hacen ver un espacio libre sin más, un espacio que vos mismo y quizás los otros podrían haber visto de haber observado atentamente. Ésos te toman de sorpresa. Y luego hay aquellos que crean un nuevo espacio donde no debería haber habido ningún espacio. Esos son los profetas. Los poetas del juego”.
por Luis Fernando Charry

domingo, 14 de septiembre de 2008

CON CARA DE GILIPOLLAS

Así es como nos quedamos después de perder el partido en el minuto 89, hemos desaprovechado otra oportunidad de sumar ante un rival que no es superior a nosotros, esto empieza a ser preocupante, hemos perdido dos partidos que en lineas generales no lo hemos merecido, los errores nos están haciendo mucho daño.
El partido no fue bueno pero si se tenia que decantar para un lado tuvo que ser al nuestro, ya que ellos apenas tiraron a puerta o tomaron el mando del partido, a nosotros nos falto mas convicción en la victoria, mas ritmo e intensidad, algo que ya empieza a ser preocupante por repetitivo y nos sobro tanta jugadita individual, relantizabamos el juego con tanta conducción innecesaria.
Después de analizar y desmeduzar el partido, gran responsable de lo sucedido es culpa mía, los cambios, el echo de ver como el entrenador rival, iba cambiando en los últimos diez minutos cada dos minutos a un jugador para perder tiempo y nosotros que estabamos jugando en campo rival vi la posibilidad de llevarme el partido y en vez de hacer un cambio para asegurar fui a por el partido, y en una contra nos marcan, fui ambicioso algo que el equipo le falta, ambición, espero que esas caras que me pusieron los jugadores al acabar porque habían algunos tocados moralmente les sirva de lección. De los 4 goles encajados y jode porque son contra rivales de un nivel bajo, todos son de errores nuestros, el de ayer otra vez una cagada, de corner.... y el de la contra permitimos a un jugador caído en banda hacer una conducción de 45 metros hasta tres jugadores no fueron capaces de pararle, pase lateral y un jugador solo dentro del área pequeña remata a placer, no hubo continuidad ni nada de nada, demasiamos errores infantiles si queremos hacer algo, 4 goles encajados en dos partidos y apenas nos han echo ni ocho media ocasiones en esos dos partidos, pero el problema es que nosotros necesitamos 5 ocasiones claras para marcar un gol y no las tenemos, y encima debemos elaborar las jugadas para que sean gol, en cambio el rival solo con aprovecharse de nuestros errores les he suficiente.
Abusamos muchisimo del juego individual, al haber tantas conducciones relantizamos el ritmo de juego, la pelota va lenta, y no imprimimos intensidad en nuestras acciones, abusamos del pase interior, cuando nos pasamos la vida entrenando por bandas, apenas jugamos con los laterales, y asi un largo etc. hay muchos errores por corregir, y hay jugadores que parece y digo parece que jueguen para su lucimiento personal, y sigo insistiendo que jueguen como equipo y el que no lo entienda así no tendrá cabida aquí, empiezo ha estar cansado de confiar en gente que luego no me responde, y de dar responsabilidades y algunos no tomarlas, la clave es esa por encima del individuo esta el colectivo y parece que hay gente que aun no lo entiende, pues nada seguiremos tomando medidas como esta semana hasta encontrar un grupo que de verdad quiera jugar a fútbol y SOBRE TODO JUGAR FÁCIL que se identifique con nuestra forma de ver esto, que sean ambiciosos, prácticos y kurrantes y que sobre todo se sacrifiquen por el colectivo por encima de la gloria individual.
Vamos a seguir corrigiendo errores, pero también animado a los chavales ya que muchos de ellos se llevaron una gran decepción ayer, los entrenadores están con ellos y los entrenadores una vez finalizado el partido no dejaron de recibir mensajes de apoyo y llamadas para nosotros y para los chavales, es importante, hay gente que sigue al equipo y a la entidad, es en estas horas bajas cuando de verdad se ve QUIEN esta y QUIEN no esta.
Estamos trabajando mucho y los chavales no están teniendo recompensa en los resultados, al margen de los errores que estamos teniendo y que nos están pesando mucho, la gran putada es que estamos construyendo un equipo nuevo en una liga nueva con esta ya empezada y apenas tenemos margen de error, si bien es cierto que el equipo tiene un gran margen de mejora y tanto a nivel deportivo como a nivel de clasificación, Raúl ha visto ya ha numerosos rivales, y con los informes que va pasando es que salvando a los grandes el resto estamos al mismo nivel, por lo tanto a poco que hagamos las cosas bien, y subfraguemos los errores esto ira bien, tengo confianza en lo que tengo en las manos, se que hay gente que nos apoya, a pesar de esas vocecitas que ya empiezan a salir por hay, algo normal por cierto, los buitres y la carroña se mueve cuando huele a mierda, es ley de vida.
Seguimos sin cumplir el objetivo que nos marcamos, espero que la semana que viene pueda titular la crónica como objetivo conseguido, ya que lo estamos ansiando.
Por cierto tomo nota del trato sufrido por parte del rival , del menosprecio y de la falta de respeto, aqui los espero, y esta semana toca contra un equipo al que les tengo una ganas de hace tiempo, llevaba esperando esta semana con muchas ganas, espero hacersela tragar a cierto impresentable, la venganza se sirve en plato frio.
 
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