martes, 23 de septiembre de 2008

ACLARACIÓN

Quiero aclarar un par de temas que creo que es justo que lo haga.
La imagen que el otro día di al finalizar el partido se que es lamentable y asumo la imagen deprorable que pude ofrecer y así se lo hice saber ayer a los chavales en el entrenamiento y por ello me excuse, a pesar de ser una persona que gesticula y que grita etc etc. no soy dado a perder los nervios de esa forma y es posible que personas que no me conocen se estén llevando una impresión errónea de mi, ya que los chavales lo pueden corroborar la buena educación que se intenta transmitir y exigir dentro del vestuario, otro tema,es que también se comenta que si al final el resultado es 1-0 a favor nuestra yo no hubiera reaccionado así, la reacción no vino por el resultado final, no voy a entrar en detalles, pero diré que la jugada del gol encajado es una jugada que antes del partido se comento que podríamos sufrir esa acción de estrategia y se hizo hincapié para que no nos pasara, entre otras muchas jugadas que se comentaron que podríamos sufrir.
Los chavales saben de primera persona, porque yo se lo recuerdo todos los días, que no dejo de tener confianza en ellos, y que desde luego que hay margen de mejora, y que de momento el trabajo que están realizando es mas que aceptable, yo y las personas y jugadores que me conocen lo pueden confirmar no soy una persona que se mueva por resultados, me muevo por las sensaciones de juego que mi equipo me pueda ofrecer, no soy resultadista, es paciencia y trabajo lo que nos hace falta, y confianza en lo que hacemos TODOS, los resultados ya irán llegando, soy el primero que el empate del otro día me sabe mal, y sobre todo me sabe MAL POR ELLOS, PORQUE QUERÍA QUE DE UNA VEZ POR TODAS TODO ESE ESFUERZO QUE LLEVAN REALIZANDO DESDE EL 7 DE AGOSTO SE HUBIERA VISTO REFLEJADO EN EL CAMPO CON UN BUEN RESULTADO, las personas que me conocen saben que lo primero que tengo en la cabeza son los chavales, lo segundo son los chavales y lo tercero son los chavales, no me estoy excusando pero creo que debía hacer alguna aclaración a lo acontecido el otro día, espero que con el tiempo, TODOS VAYAMOS GANANDO CONFIANZA LOS UNOS A LOS OTROS, y el equipo vaya haciendo piña y TODOS TIREMOS POR EL MISMO CAMINO.
UN SALUDO
por cierto Hilario me has dejado echo polvo por tu comentario no lo esperaba, la verdad es que estoy seguro de ello, gracias amigo

FÚTBOL, LA GUERRA O LA FIESTA (4/6)

Los estadios de fútbol son los únicos escenarios donde se abrazan los etíopes y los eritreos. Durante los torneos interafricanos, los jugadores de esas selecciones consiguen olvidar por un rato la larga guerra que periódicamente rebrota entre sus países.
Y después del genocidio que ensangrentó a Ruanda, el fútbol es el único instrumento de conciliación que no ha fracasado. Los hutus y los tutsis se mezclan en las hinchadas de los clubes y juegan juntos en los diversos equipos y en la selección nacional. El fútbol abre un espacio para la resurrección del respeto mutuo que reinaba entre ellos, antes de que los poderes coloniales, el alemán primero y el belga después, los dividiera para reinar.
Eduardo Galeano, escritor uruguayo

FÚTBOL, LA GUERRA O LA FIESTA (3/6)

Hay partidos que terminan en batallas campales, hay fanáticos que encuentran en el fútbol un buen pretexto para el ejercicio del crimen y en las gradas desahogan los rencores acumulados desde la infancia o desde la última semana. Como suele ocurrir, es la Civilización la que da los peores ejemplos de barbarie. Entre los casos de más triste memoria, se podría citar, por ejemplo, la matanza de 39 hinchas italianos del club Juventus a manos de los hooligans ingleses del Liverpool, hace poco menos de veinte años.
Pero, ¿eso da para decir que el fútbol incuba huevos de serpiente? En 1969, se llamó "guerra del fútbol" a la matanza entre hondureños y salvadoreños, porque la primera chispa de ese incendio se había encendido en los estadios. Pero la guerra venía, en realidad, de mucho antes. Y su nombre mentiroso logró ocultar una historia larga: la guerra fue la trágica desembocadura de más de un siglo de rencores entre dos pueblos vecinos, entrenados para odiarse mutuamente, pobres contra pobres, por sucesivas dictaduras militares fabricadas en la Escuela de las Américas.
El espejo no tiene la culpa de la cara, ni el termómetro tiene la culpa de la fiebre. Casi nunca proviene del fútbol, aunque casi siempre lo parece, la violencia que a veces hace eclosión en los campos de juego. Es revelador lo que está ocurriendo en la Argentina. La locura de las barras bravas no tiene nada de nuevo; pero se han multiplicado los líos, los balazos y los garrotazos, desde que se desencadenó esta última crisis que ha precipitado al país a una caída en picada y ha dejado a los argentinos pataleando en el aire.
Eduardo Galeano, escritor uruguayo

domingo, 21 de septiembre de 2008

SOMOS UNOS PARDILLOS

Después de mucho pensar en que escribir esta semana en el blog, he decidido que para que repetirme, dejo el post abierto para todo aquel que estuvo en el partido ya sea viéndolo o jugando diga si quiere la suya, yo no voy a repetirme, SOMOS UNOS PAR-DI-LLOS, solo diré un par de cosas.
La primera voy a hacer mía si se me permite un comentario que al rato de finalizar el partido, el Presi me dijo, .- Javi, estos chavales saben que están jugando en Liga Nacional?. Creo que esta frase resume un poco todo lo que nos esta pasando.
Y por ultimo nada decir que si me caigo me levanto, y si me vuelvo a caer me vuelvo a levantar y si me tiran me levanto y si me vuelven a tirar me vuelvo a levantar así hasta que consiga quedarme de pie,porque yo no concibo otra manera de trabajar.
Hay que seguir trabajando

viernes, 19 de septiembre de 2008

EL EQUIPO DEL BARRIO

La cabeza de la clasificación de la Serie A suele ser tan previsible como una ensalada ilustrada: Juventus, Milan e Inter, rey, caballo y sota del calcio, como casi siempre. Justo detrás, Fiorentina: era de esperar, dado que los nuevos propietarios, los De la Valle, no querían revivir las angustias del curso pasado y contrataron a un ariete estupendo (Toni), a un buen técnico (Prandelli) y a unos cuantos gregarios finos. Lo insólito es lo que viene luego. En el pelotón de los aspirantes a arañar una competición europea está el Chievo, uno de los más curiosos fenómenos futbolísticos de este hemisferio.
Chievo no es una ciudad. Es un barrio periférico de Verona, una urbe mediana del noreste italiano. Para entendernos, hablamos de 2.500 habitantes en un área unas 20 veces más pequeña que Getafe y 100 veces menos divertida. La gente va a Verona por el lago Como, por los espectáculos de la Arena o para enternecerse con la tragedia de Romeo y Julieta. No se conocen corrientes turísticas hacia el estadio del Chievo, que, sin embargo, está casi al lado de la estación de ferrocarril. El Chievo es un prodigio surgido de cuatro calles y del entusiasmo de un sacerdote. Y, aunque su historia arranca de lejos, seguía siendo un club de aficionados cuando, en 1982, Italia ganó su última Copa del Mundo.
La primera imagen del Chievo es de 1929: unos cuantos entusiastas del barrio disputan el primer partido de fútbol en un campo que no es una pradera, sino un descampado lleno de arbustos, con el centro del terreno marcado por unos matorrales de singular altura. La segunda imagen, de 1931, corresponde al primer encuentro oficial. Uno de los jugadores del Chievo luce una redecilla en la cabeza con el fin de no estropearse el peinado.
Las demás secuencias son igualmente modestas. En 1948 las penurias económicas son tan grandes que tiene que cambiar los colores tradicionales, blanco y celeste, por el azul y el amarillo de unas camisetas que le salen gratis. En 1950 juega tan mal que en un encuentro con el Bardolino opta por retirarse del campo después de recibir el séptimo gol para no prolongar la humillación del puñado de seguidores.
Pero en 1958 el párroco, Silvio Venturi, logra que la diócesis preste fondos al club para crear un campo por fin llano y sin matojos, construido enteramente por gente del barrio. Se establece además una sede oficial en el bar La Pantalona. El cura Venturi marca un antes y un después. En 1966, el campo es destruido por el desbordamiento del río Adige, pero los vecinos lo arreglan en un par de meses. En 1975 se alcanza un éxito sin precedentes y el Chievo asciende a Primera Regional.
En 1990 el Chievo sube a Tercera División. En 1994, a Segunda. En 2000 llega al barrio un entrenador de la zona llamado Luigi del Neri y en el último partido de la temporada, contra la Salernitana, conquista una plaza en la Serie A, la cúspide del calcio.
Del Neri, ahora en el Palermo, ha hecho carrera desde entonces. El presente entrenador se llama Giuseppe Pillon, que en septiembre definió su proyecto con una sola frase: "Suframos lo menos posible". El equipo del barrio tiene a veteranos como Lorenzo d'Anna, de 33 años y diez en el equipo, y a muchachos como el nigeriano Obinna. Los dos marcaron ayer para vencer al Cagliari (2-1) y aupar al Chievo hasta la mejor posición de su historia. Fue un partido infumable, malísimo, sobre todo en la primera parte; si la plantilla hubiera sido la de 1950, quizá no habría saltado al césped tras el descanso para no seguir aburriendo a la hinchada. El caso es que el Chievo ganó y lleva cuatro jornadas invicto.
Lo normal es pensar que no durará. Pero lo mismo se pensó cinco años atrás, cuando un pobre equipo de barriada se coló en la élite. Y ahí sigue el Chievo.
 
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