viernes, 12 de diciembre de 2008

'THE KOP', EL MITO HECHO GRADA


Extracto del interesante artículo "The Kop impulsa al Liverpool" publicado por Luis Martín en El País

Anfield es algo más que un estadio de fútbol y la grada sur mucho más que un fondo desde el que ver jugar al Liverpool. Oficialmente, The Spion Kop o, simplemente, The Kop para la historia de la ciudad en particular y del fútbol en general, el gol donde no entró una mujer en casi cien años, representa los valores de un equipo singular y diferente como ninguno. The Kop representa una manera de entender el fútbol tanto para quienes crecieron allí como aficionados como para los futbolistas que conocieron los años de gloria de un lugar con capacidad para 20.000 espectadores de pie y en el que llegaron a entrar 37.000. Tras la remodelación de 1996, el aforo se redujo a 12.390, lo que significa que por cada asiento de ahora antes había tres hinchas. Aun así, ni ha perdido carisma ni capacidad para intimidar a los rivales y emocionar a los jugadores locales. (...)

The Kop sigue siendo especial pese a lo acontecido en 1987, cuando unos obreros que trabajaban reforzando las columnas descubrieron un agujero de unos seis metros bajo los cimientos que resultó ser una cloaca victoriana construida en 1860 que causó un derrumbamiento en el suelo, obligó a jugar los tres primeros partidos de la temporada lejos y, además, sentenció a muerte a la vieja grada, demolida ocho años mas tarde. Fue Ernest Edwards, editor del Liverpool Echo, el periódico local, quien bautizó la grada en 1906, cuando se interesó por las obras de su edificación y quedó tan impresionado por la perspectiva del lugar que le recordó la ladera de un monte, la colina Spion, de Suráfrica, escenario en enero de 1900 de una sangrienta batalla entre las tropas del batallón de fusileros de Lancashire y los Boers. El batallón fue aniquilado; 3.000 valientes de Liverpool nunca volvieron a Merseyside. Colina, en el idioma afrikaaner, es Kop y en su honor, en el honor de los miles de hijos de Liverpool que tiñieron de sangre roja y scouser aquella colina, Edwards llamó a esa grada The Spion Kop. (...)

"Sobre nosotros, el cielo", se lee en una pancarta de The Kop en alusión a los 30 años que se pasaron los tipos más rudos de Liverpool soportando la lluvia hasta que se cubrió la grada. En ningún otro sitio se rezan tantos Padrenuestro porque ninguna grada tiene tantos muertos que honrar. "La fuerza de la grada es tan brutal que a veces pensé que aspiraban el balón", afirmó el mítico Phil Neal, jugador de los 80. (...)

jueves, 11 de diciembre de 2008

LA MECA DEL FÚTBOL

sábado, marzo 24, 2007
El fútbol, valga la redundancia, es la gran religión del mundo, la que une a todas las razas, creencias, ideologías, naciones y nacionalismos. La excepción, el gran país pagano, es Estados Unidos. Pero ya llegarán.
Como toda buena religión, el fútbol tiene su Vaticano, su Meca. Se llama Anfield, el estadio del Liverpool. Si alguien lo dudaba antes del partido del martes contra el Barcelona, ya no dudará más. No era necesario estar ahí. Con verlo por televisión era suficiente para entender lo que se vivió allá esa noche. Fue una experiencia trascendental, en el sentido auténtico de la palabra. Uno oía a aquellas 44.000 almas coreando el himno del Liverpool, You'll never walk alone, y sentía una ola de solidaridad con la humanidad, una conexión con el universo, más allá de las banalidades materiales o los problemas familiares.
Y, si no es así, ¿cómo se explica que incluso los aficionados del Barça en Anfield cantaban la canción del enemigo con fervor? ¿O que yo mismo oyera a un señor en el pueblo catalanísimo de Sant Pere de Ribes tan emocionado que, minutos antes del comienzo del partido, se puso a cantar a toda voz, en un inglés admirablemente correcto, Walk on, walk oooon, with hope in your heart...? ¿O que, al final, la afición del Liverpool coreara "¡Barça! ¡Barça!" en homenaje a un gran rival, al que el defensa estelar del Liverpool, Jamie Carragher, tuvo la grandeza de describir después del encuentro como "el mejor" equipo de Europa?
Tan especial fue esa noche que ocurrió algo insólito. Se hizo justicia divina. El perdedor mereció ganar... ¡y ganó! El Liverpool perdió 0-1 un partido que debería haber ganado 4-2, pero fue el ganador de la noche porque fue el que pasó a los cuartos de final de la Champions. Y, encima, fue un partidazo de principio a fin. Se jugó a un ritmo trepidante (comprobándose una vez más que, como entendió el mítico entrenador Bill Shankly, el fútbol es más que una cuestión de vida o muerte) y cualquiera de los dos equipos podría haber ganado hasta el último segundo.
Los nuevos dueños del Liverpool, un par de multimillonarios norteamericanos bien mayores, presenciaron el partido desde el palco boquiabiertos. Tom Hicks y George Gillet son grandes amantes del deporte. Hicks tiene un equipo de béisbol y otro de hockey sobre hielo. Pero hasta la noche del martes no supieron lo que era el deporte de verdad, la grandeza del fútbol en su máxima expresión. "He visto muchos eventos deportivos en todo el mundo", dijo Hicks al final del encuentro, "pero nada que se aproximara a esto". "Nunca en mi vida", dijo Gillet, "he visto u oído nada como esto".
Un par de días después del partido comentaba un amigo vasco, aficionado (pobre hombre) de la Real Sociedad, que todos los que nos consideramos devotos del fútbol deberíamos hacer un peregrinaje a Anfield al menos una vez en nuestras vidas. Pero, aunque lo hagamos, nunca nos acercaremos a la enorme suerte que tiene Xabi Alonso, ex de la Real, de haberse convertido en uno de los mitos vivientes de la afición del Liverpool. Y a la de los otros españoles del Liverpool, Luis García, Pepe Reina y el más reciente fichaje español, Álvaro Arbeloa, un descarte del Real Madrid que ya es héroe en Anfield tras haber neutralizado a Leo Messi no en uno, sino en dos partidos seguidos. Después del breve encuentro que tuvo con la ópera del Bernabéu, Arbeloa debe de estar en el cielo.
Y en cuanto a Rafa Benitez, después de un comienzo de temporada no muy luminoso, ha vuelto a ser el dios español del Liverpool. O, al menos, el papa. Su éxito como entrenador allá lo deberíamos celebrar aquí en España como los polacos cuando Wojtyla fue elegido sumo pontífice romano. Como motivo de orgullo nacional.
El hombre conocido en toda Inglaterra como Rafa ha sabido cumplir con una eficacia abrumadora el primer requisito de cualquier entrenador: hacer que el equipo sea mejor que la suma de sus partes. Además, como se comprobó contra el Barça, pocas personas en el mundo del fútbol están a la altura de su brillantez táctica. Ese partido lo ganaron el sudor de los jugadores y el cerebro de Benítez.
Se habla a veces de que podría volver a entrenar a un equipo español. Si volviera por la familia, por el sol, por las tapas..., se podría comprender. Pero por el fútbol, por el amor al deporte rey, que se quede en Anfield el resto de su vida, que siga alimentando la leyenda.
por John Carlin
Dire que este articulo lo acabo de leer ahora y que no se porque pero siento una gran envidia de no ser yo uno de esos que estan trabajando alli, pero de una cosa estoy seguro, que no hace mucho hice una promesa si se ganaba algo que por suerte se gano y debo cumplirla, Anfield Road un dia te visitare, no se cuando pero tengo que ir al lugar donde se respira fútbol por los cuatro costados.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

AL FIN LO CONSIGUE




Schuster al fin consigue su objetivo, marchar del R.Madrid, estaba incomodo y después de mandar varios mensajes de incomodidad, el echo de decir que era mas que imposible ganar ante el eterno rival ha crispado a la casa blanca.
Pero hay mas cosas detrás de estas o " supuestas " cosas detrás de todo lo acontecido, por ejemplo, Juande hace 15 dias comió con Raúl, jugador que habla día si y otro también con el Presidente y le mantiene informado de todo, por cierto el representate de Juande es también el mismo que el de Raúl y el de Salgado dos de los capos del vestuario merengue, coincidencias ?, habían dos candidatos para el banquillo blanco, el otro " supuestamente " era Victor Fernandez ( para mi uno de los mejores entrenadores ), pero.....
No entiendo que se hechara a Capello a pesar de ganar la liga porque no hacían un fútbol espectáculo, y ahora vuelven a contratar a un entrenador de otra características, si querían espectáculo y fútbol ofensivo Victor Fernandez, pero ahora viene el porque de la contratación de Juande, por lo menos lo que yo creo, es un entrenador en principio puente, ya que el deseado es otro, y Juande es un " experto " en torneos cortos, tiene dos UEFAS, el Madrid da a liga por perdida, recuerdo lo mal que se le daba a Juande las segundas vueltas, pero lo han fichado por la Champions, sin Copa del Rey, van a por la Champions, y me quedo con la "supuesta" frase de Mijatovic a Calderon, si no ganamos la Champions ya puedes despedirme, que no dude que va a ser el siguiente, bueno para acabar el Madrid fichara este invierno pero valdrán la pena?, y el deseado es Wegner, con Cesc, Xabi Alonso y CR7, si no al tiempo.

EL FÚTBOL

La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí.
En este mundo del fin de siglo, el fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable. A nadie da de ganar esa locura que hace que el hombre sea niño por un rato, jugando como juega el niño con el globo y como juega el gato con el ovillo de lana: bailarín que danza con una pelota leve como el globo que se va al aire y el ovillo que rueda, jugando sin saber que juega, sin motivo y sin reloj y sin juez.
El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue. La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohibe la osadía.
Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad
por Eduardo Galeano

martes, 9 de diciembre de 2008

SE VENDEN PIERNAS


Como todos los uruguayos, de niño quise ser futbolista. Por mi absoluta falta de talento, no tuve más remedio que hacerme escritor. Y ojalá pudiera yo, en algún imposible día de gloria, escribir con el coraje de Obdulio, la gracia de Garrincha, la belleza de Pelé y la penetración de Maradona.
En mi país, el fútbol es la única religión sin ateos, y me consta que también la profesan en secreto, a escondidas, cuando nadie los ve, los raros uruguayos que públicamente desprecian el fútbol o lo acusan de todo. La furia de los fiscales enmascara un amor inconfesable. El fútbol tiene la culpa, toda la culpa, y si el fútbol no existiera, seguramente los pobres harían la revolución social y todos los analfabetos serían doctores; pero, en el fondo de su alma, todo uruguayo que se respete termina sucumbiendo, tarde o temprano, a la irresistible tentación del opio de los pueblos.
Y la verdad sea dicha: este hermoso espectáculo, esta fiesta de los ojos, es también un cochino negocio. No hay droga que mueva fortunas tan inmensas en los cuatro puntos cardinales del mundo. Un buen jugador es una muy valiosa mercancía que se cotiza y se compra y se vende y se presta, según la ley del mercado y la voluntad de los mercaderes.
La ley del mercado, ley del éxito. Hay cada vez menos espacio para la improvisación. Importa el resultado cada vez más, y cada vez menos el arte, y el resulta o es enemigo e riesgo y la aventura. Se juega para ganar o para no perder, y no para gozar la alegría de dar alegría. Año tras año, el fútbol se va enfriando, y el agua en las venas garantiza la eficacia. La pasión de jugar por jugar, la libertad de divertirse y divertir, la diablura inútil y genial, se van convirtiendo en temas de evocación nostalgiosa.
El fútbol suramericano, el que más comete todavía estos pecados de lesa eficiencia. Ley del mercado, ley del más fuerte. En la organización desigual del mundo, el fútbol suramericano es una industria de exportación: produce para otros. Nuestra región cumple funciones de sirvienta del mercado internacional. En el fútbol, como en todo lo demás, nuestros países han perdido el derecho de desarrollarse hacia adentro. No hay más que ver a los seleccionados de Argentina, Brasil y Uruguay en este Mundial de 1990. Los jugadores se conocen en el avión. Solamente un tercio juega en el propio país; los dos tercios restantes han emigrado y pertenecen casi todos a los equipos europeos. El Sur no sólo vende brazos, sino también piernas, piernas de oro, a los grandes centros extranjeros de la sociedad de consumo.
En tiempos de tanta duda, uno sigue creyendo que la Tierra es redonda por lo mucho que se parece al balón que gira mágicamente sobre el césped de los estadios. Pero también el fútbol demuestra que esta Tierra no es muy redonda que digamos.
por Eduardo Galeano
 
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