viernes, 9 de julio de 2010

UN PALADAR ESPECIAL

La Egoteca debería poder consultarse en la Red. Ahora mismo me serviría de mucho: seguramente encontraría en ella no sólo ideas, sino alguna explicación del nuevo milagro alemán. La Egoteca es la obra completa de Pepe Comas, un gran periodista que encuadernó (25 tomos) todos sus artículos, muchos de ellos obras maestras, y le puso ese nombre. Pepe fue corresponsal en Alemania en tres épocas distintas: de 1981 a 1985, de 1994 a 1998 y de 2003 a 2008. Solía hacer unas crónicas admirables. A mí me parecía, sin embargo, que su mérito más singular consistía en su capacidad de disfrutar con el fútbol alemán. Y no me refiero sólo a la selección o a los partidos de altos vuelos, sino a un Bochum-Nuremberg, o un Hertha-Wolfsburg: material para paladares preparados. El de Pepe era un paladar especial.

Los jugadores de Alemania celebran el  tercer gol frente a Argentina

Pepe llegó a Alemania cuando aún brillaba el, para mí, último fogonazo de una era dorada de la “mannschaft” que abarcó desde mediados de los 60 hasta mediados de los 70. Es decir, la carrera de Franz Beckebauer . Pero también de Günter Netzer, e incluso de Wolfgang Overath. El último fogonazo al que me refería fue la deslumbrante irrupción de Bernd Schuster en la Eurocopa de 1980.

Lo que vino luego tuvo éxito, pero ya no fue lo mismo. El fútbol de los Rumenigge, Matthaus y compañía desembocaba indefectiblemente en un cañonazo desde medio campo o en la cabeza de un tipo grandullón como Hrubesch. Era práctico y eficaz. Sólo eso. Los futbolistas alemanes de los 80 y los 90 me parecieron sobrevalorados. Salvaría a Klinsmann, que era irregular pero transmitía algo parecido a la alegría cuando jugaba. En su segunda etapa alemana, a mediados de los 90, Pepe se encontró con una selección seriamente mediocre, eliminada por Bulgaria en 1994 y por Croacia en 1998 (y aún así, ganadora de la Eurocopa en 1996 ).

Pepe Comas era capaz, sin embargo, de percibir y apreciar una cierta calidad estética en aquel fútbol industrioso y tenaz, del que conocía hasta los matices más íntimos. Alguna vez habíamos discutido sobre eso, y discutir con Pepe sobre una cuestión de las que dan sentido a la vida (para Pepe, el fútbol era una de esas cuestiones) constituía una actividad de alto riesgo: el hombre no sólo era inteligente y mordaz, tenía además un carácter explosivo.

Cuando Pepe se instaló en Alemania por tercera vez, empezaba a asomar una nueva generación de futbolistas: los Scheweinsteiger, los Mertesacher, los Podolski, los Lahm. Durante el Mundial de 2006 escribió sobre ellos y sobre “la revolución de Klinsmann”, que ahora continúa Löw: velocidad, espacio, un solo toque, un fútbol grácil que no se parece en nada a un panzer ni a una cadena de montaje. El mismo Pepe reconocía que aquello podía ser el principio de algo importante.

Me gustaría conocer la opinión de Pepe Comas sobre este nuevo fútbol alemán, cuya floración empezó en 2006 y quizá esté ya cuajando. Él, que soportó estoicamente el juego trotón de Magath y cientos de salidas de Kahn con los pies por delante, disfrutaría mucho, supongo, viendo ahora a esta selección . También le encontraría alguna pega a la nueva mannschaft, porque la tiene, seguro. Al menos una: no es tan buena como será dentro de unos años. Lamento que Pepe, fallecido en 2008, no esté para contarlo.

por Enric Gonzalez

jueves, 8 de julio de 2010

CAMINO A LA GLORIA


Gracias, gracias por la oportunidad de darnos a todos la posibilidad de ver a nuestra selección jugar una final del campeonato del mundo de fútbol, gracias por ese fútbol con sello propio que nos hace a todos sentirnos orgullosos, gracias porque todos los que nos dedicamos a este mundo nos sentimos un poco responsables e identificados con vosotros, gracias selección por habernos devuelto la ilusión por este deporte.

martes, 6 de julio de 2010

CASALE RESUCITA


El viejo Casale habrá resucitado, supongo. Qué menos. Habrá vuelto a la vida por el susto y el disgusto y estará queriendo morirse, para olvidar. Porque esto de hoy se recordará mientras estemos vivos.

(Ya sé que a la lepra le parece bien que sufra Casale, pero el canalla Casale, en este momento, vale por Argentina entera; quien no sepa de qué estamos hablando puede aprovechar la conexión a internet, teclear" Viejo Casale " o " 19 de diciembre de 1971 " , que es el nombre del relato, en el buscador, y leer, en memoria de Roberto Fontanarrosa, el mejor cuento de fútbol de todos los tiempos).

Ahora tocará ensañarse con Maradona, que al fin y al cabo era sólo Maradona, un tipo que fue el mejor futbolista y tras muchos tumbos, adicciones y sandeces fue colocado en el banquillo como última solución, como mamá-amuleto, porque los técnicos profesionales llevaban décadas sin sacar jugo de la selección; tocará añorar a Zanetti y Cambiasso, cuando lo que sobraba en la parte trasera eran años y experiencia; tocará preguntarse si Messi es tan bueno como dicen, aunque sepamos que sí lo es.

Debería ser el momento de preguntarse por qué Argentina funciona a la argentina, es decir, por qué no funciona, pero eso es inútil: no se va a resolver precisamente ahora uno de los grandes misterios del siglo XX.

El caso es que Argentina no es Alemania. La selección alemana es el producto de un trabajo a largo plazo realizado por dos técnicos de mediana cotización, Klinsmann y Low: obtuvieron un discreto tercer puesto en su propio Mundial, en 2006, pero no hubo revoluciones y la federación siguió apostando por un equipo joven. Fueron subcampeones de la Eurocopa en 2008 y campeones de la Eurocopa sub 21 en 2009. Sin tener ningún futbolista fascinante (por favor, no alucinemos), tienen un equipo espléndido. Y el fútbol es, entre otras cosas, eso: un juego colectivo.

Argentina, en cambio, prefiere los milagros. Como, y que me perdone la lepra, la palomita de Poy o, puestos en lo máximo, la cabalgada de Maradona el 22 de junio de 1986.

A mí también me gustan más los milagros. Pero con esta Alemania parece que no valen.

por Enric Gonzalez

lunes, 5 de julio de 2010

CRISPACION


No me causa ninguna tristeza que Dunga se largue a casa.

Para empezar, porque me parece perfectamente prescindible este tipo de seleccionador-macarra que le pega diez patadas al banquillo por una falta en contra, que aporrea la cubierta de plexiglás por un fuera de juego dudoso y que no deja de abroncar al cuarto árbitro. Las reglas de comportamiento que rigen para los futbolistas deberían regir también para el técnico.

Y para seguir, porque Brasil empezó a dejar de gustarme, hace ya años, cuando el Dunga jugador asumió el mando del equipo y la “canarinha”, que, igual que el boxeador Cassius Clay-Muhammad Ali, era célebre por volar como una mariposa y picar como una avispa, adoptó el trote del rinoceronte. Sólo el formidable dúo Romario-Bebeto hizo soportable aquella selección brasileña de 1994.

A Dunga le veo por encima de todo un defecto que comparte con otros técnicos, algunos de ellos mucho mejores que él, alguno de ellos, como Marcelo Bielsa, excelente. Hablo de la tensión.

Bielsa tiene un comportamiento en el banquillo mucho más correcto que el de Dunga. Básicamente, se sienta y sufre. Pero le basta con la mirada para expresar la intensidad anímica que espera de sus futbolistas. Es, en ese sentido, como Dunga: exige que el equipo juegue al máximo de revoluciones, al límite del colapso.

Otros técnicos, como Dunga, dan la nota en la banda.Maradona , sin ir más lejos. No me parece, sin embargo, que Maradona crispe a su equipo. Más bien al contrario. Maradona (y aquí sólo se habla del comportamiento en el estadio y de lo visto hasta hoy) ejerce de madre: te riñe y te besa al mismo tiempo. Consigue que el jugador se sienta más querido que exigido.

A Brasil, hoy, le ha ocurrido algo no muy distinto a lo que le ocurrió a Chile en el partico contra España. Ha jugado sin placer, sin la sonrisa giocondesca que caracteriza al niño que juega en la calle y al futbolista que disfruta haciendo lo que hace. La máxima tensión, la máxima atención, la obsesión por no equivocarse, conducen al despiste y al error. Y después del despiste y el error, a la frustración y la crispación. Brasil, como Chile contra España, ha intentado utilizar dosis mesuradas de dureza. Bastos, por ejemplo. Cuando se ha frustrado y crispado, se ha dedicado a pensar más en el contrario que en el balón. Felipe Melo, por ejemplo.

Evidentemente, no toda la culpa es de Dunga. Brasil ya no tiene a un Romario o un Ronaldo. Los mejores talentos de la actual generación, gente como Ronaldinho y Adriano, se han quemado en juergas nocturnas. Hay lo que hay. Y eso ya lo sabíamos desde que empezó el Mundial.

por Enric Gonzalez

domingo, 4 de julio de 2010

HISTORICO



60 años después España como mínimo conseguirá igualar su mejor resultado en un mundial de fútbol.
Estamos en semifinales un hecho histórico y que gracias a esta generación de futbolistas se ha podido conseguir, ya se puede proclamar a los cuatro vientos que es le mejor selección de la historia, campeona de Europa y semifinalistas de momento mundiales.
Del partido de ayer destacar que hay ciertas selecciones que saben como hacernos daño y sobre todo enseñan al mundo como se les debe jugar a equipos como el nuestro, lo triste es que nosotros no tengamos recursos ( que los tenemos, pero que no aplicamos ) para combatir ese estilo de juego que nos imponen.
Volvimos a cometer los errores de antaño, pero gracias al individualismo y la calidad de los jugadores salimos del paso, y eso es lo preocupante ganamos con acciones individuales por encima de acciones colectivas, pero todo vale, el mejor ejemplo es la selección que nos vamos a encontrar un bloque muy conjuntado que practica un fútbol muy colectivo como la selección alemana, es preocupante si, pero su juego nos viene bien si sabemos que equipo poner sobre el campo, y eso es lo que mas me preocupa ahora, hay que saber escojer a un once que podamos hacer daño a Alemania, y dejarse de cumplir con ciertos jugadores, Cesc y Navas deberían ser titulares el próximo partido, hay que hacerle daño al mediocampo alemán y crearles preocupación con acciones de ataque y dejarse de contenerles porque nos machacaran, es lo mejor que tienen y no solo debemos quitarles el balón hay que estirar el campo y obligarles a trabajar en bandas y metiendoles balones detrás de sus pivotes para hacerles daño.
Bueno ahora toca disfrutar y el miércoles día de San Fermin todos con la roja.


 
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